En el silencio de mi casa
bebo té verde con jazmín
mientras escucho, sin hacerle caso,
el rumor del tráfico, allá fuera.
Cerca de mí
la suave respiración de un gato
y otro se ha acercado sin precaución
para acariciarse contra mis piernas.
Y justo en este instante
en que la luz se hace dorada
acaba de caer sobre la mesa
una flor seca de orquídea.