- ¿Qué quieres desayunar, amor?
- Galletaaaaaaas - me gritó de tal manera que pensé que los vecinos se iban a enterar bien de lo del desayuno.
Es un bestia, pensé, pero me gusta la energía que le pone a todo. Preparé un plato lleno de galletas maría y un enorme tazón de leche con colacao. Acabó con todo en un santiamén.
- Más galletaaaaaaaaaaaaaas.
- Claro que sí, guapo. Ahora mismo te traigo más.
Me ha llenado la cama de migajas. Ha acabado con una caja de galletas de siete kilos y todavía no parece satisfecho. Es insaciable, mi monstruo favorito. Pero a mí no me importa ... porque es así de intenso para todo.
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Me pareció interesante una cita a dos bandas. El tipo de color amarillo resultó muy serio y bastante redicho y el de color anaranjado, dulce y juguetón. Me divertí mucho viéndolos discutir en la cena y pensé en qué me comería primero de postre: dulce de naranja o sorbete de limón.
Pero cuando planteé (muy sutilmente) eso de ir a la cama me abrieron (sin ninguna sutileza) la del sofá. Qué tíos tan raros, pensé, cuarenta años juntos, durmiendo juntos en la misma habitación en camas gemelas y la única compañía que es bien recibida en ese cuarto es nada menos que su patito de goma.
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Quedé a cenar con Coco en un bonito restaurante del centro de Barrio Sésamo. Un lugar muy acogedor, ideal para una pareja de enamorados. A la luz de las velas parecía una cena muy romántica, pero cuando me miraba con sus enormes ojos fijos me daba la risa.
¡Ay, Coco! Eres esmirriado, pensé, estás calvo y eres demasiado bajito para mi gusto. Pero contigo aprenderé por fin y para siempre esos difíciles conceptos de: (dentro)/)fuera( - arriba/abajo - lleno/vacío - cerca / leeeeejoooosss ... repetidos una y otra vez, una y otra vez ...
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Me gustan las ranas y quedar con él me daba bastante morbo. Pero cuando me cité con Gustavo no me imaginaba que me iba a montar todo ese despliegue mediático, mezcla reality show y gran hermano, cámaras, tertulianos y una señora muy fea dando gritos porque ella ya tenía cinco o seis renacuajos esperando que les reconociera como padre... fue horrible, la verdad.
Es que me está bien empleado porque ... ¿a quién se le ocurre tirarle los tejos a la rana Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo?
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Espero que nos os escandaliceis con todos estos despropósitos. Pero es que los chicos de Google me tienen loca, publicando cada día su conocido logo con una imagen de mis personajes favoritos de Barrio Sésamo. Parece que fue ayer y han pasado 40 ...