Nadie en el parque
sólo hojas caídas.
Al fondo, niebla.
こんなに草の実どこの草の実

Hoy se celebra el Día Universal del Niño. Es una buena ocasión para plantearse qué estamos haciendo con nuestros niños, con los niños del mundo. Cómo estamos educando a nuestros hijos, qué hacemos para que este mundo, que es suyo, sea mejor, un buen lugar para que ellos puedan vivir. Para que tengan una infancia que los convierta en adultos fuertes, sanos, íntegros. Para que sean felices ahora.
Y no sólo nuestros hijos son nuestra responsabilidad. Todos los niños lo son. Hay miles y miles de injusticias cotidianas, unas pequeñas y otras tan, tan grandes, que hablar de ellas produce vergüenza y una profunda lástima, algo que conmueve y que mueve algo dentro. Tú sabes de qué hablo. Podría elegir millones de imágenes pero no necesitas verlas, porque las conoces ¿verdad? Y ¿qué haces? Si puedes hacer algo, hazlo. Aunque sea un gesto pequeño. Hazlo.
Y no hace falta que nos vayamos a los países más pobres. En todo el mundo, incluso muy cerca de tí, de tu casa o en tu entorno, hay niños que necesitan que alguien los cuide, que los quiera, que los escuche, que hable con ellos. Que les den una buena comida, una buena educación. Apoyo. Amor. Protección. Respeto. Y eso no sólo hoy. Todos los días, todos los días de nuestra vida. Es nuestra responsabilidad.
Tus manos son para proteger... un vídeo contra los malos tratos a la infancia.
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cada 1000 años, viene al mundo envuelto en un halo de amor y siempre tiene una misión importante que cumplir. Un dragón dorado nace inocente y débil pero se desarrolla en muy poco tiempo hasta que se convierte en un animal asombroso. De su misión divina sólo es consciente en el instante mismo en que tiene una impresión tan fuerte que le inspira su propósito vital; esta impresión es la primera que recibe poco después de nacer, por eso es primordial que sea tratado con cariño y devoción desde que nace.
Y así estaban, el gris y el dorado pelo hecho una maraña, las elfas hechas basiliscos golpeándose la cara con los guantes y las ropas de ambas desgarradas cuando repararon que el dragón dorado, recién despertado de su sueño, las estaba mirando con una expresión extraña. Le habían asustado los gritos y derramaba viscosas lágrimas de dragón. Las dos elfas se quedaron paralizadas. Se habían olvidado por completo de su precioso amigo y la importante misión que debían llevar a cabo: cuidarlo y defenderlo de cualquier sentimiento de odio o terror.