
Podrían ser las primeras nieves de este invierno o las últimas del año... lo cierto es que después de un amable otoño el frío ha debutado con su artillería pesada: la suave nieve. Ayer estuvo todo el día lloviendo y cuando el termómetro ha bajado a cero, la ciudad ha cambiado de color.

Es curioso ver las acacias todavía con sus hojas. El frío las ha despojado rápidamente de las pocas que quedaban, aunque aún se pueden ver algunas que resisten valientemente con su traje de verano.

El parque, solitario y blanco, porque los días de nieve no lo abren. Para fotografiarlo, hay que aventurar la cámara entre la verja que lo rodea.

Verja que acaba en puntas. Este año las han pintado de color dorado. La nieve la ha cubierto con una blanca guirnalda; no se puede pensar en una decoración navideña mejor.

La nieve nos ha puesto a los transeúntes habituales de la madrugada una sonrisa en la cara. Al cruzarnos, nos miramos con alegría y esperamos que un amigo se descuide para sacudirle un bolazo de nieve. El lado negativo es que es fácil patinar sin proponérselo sobre el suelo resbaladizo, sobre todo para aquellas que llevamos botas sin demasiada huella :-(

Los días que nieva, en Albacete se suele comer el atascaburras, un plato hecho con patata, bacalao, nueces, huevo cocido y aceite de oliva. Unas cuantas calorías extra para soportar el frío.

La nieve lo rodea todo, aunque todavía no se ha helado el agua de la fuente del Altozano.

Ahora sí que parece navidad, ¿verdad? Es cuestión de abrigarse mucho y darse una vuelta por el centro, sobre todo a partir de las seis, cuando las luces navideñas den color a ese blanco tan hermoso.
7 comentarios:
Ese es nuestro blanco Albacete! gracias por contarlo e ilustrarlo con tanto mimo, Toñi, guapa.Un beso
Sabía yo que no te ibas a poder resistir a la tentación.
Está precioso.
Que fotos tan maravillosas, parecen felicitaciones navideñas, de esas que la gente parece haber olvidado.
Si yo tuviera la misma gracia que tú con la cámara, fotografiaría unos chuzos de agua helada que caen del tejado que tengo frente a mí. Pero como no es el caso... Gracias por tan preciosa exposición. (Cuidadito con las botas). Besos. Pepi.
Muy bonita crónica, Toñi. Si no fuera porque todos sabemos lo que es madrugar parecería hasta bonito XD...
Yo, desafiando a la intemperie, he vuelto ahora mismo del centro y la verdad es que está precioso con la nieve y las luces navideñas encendidas. Eso sí, hay que ir con mucha precaución porque el suelo parece una pista de patinaje.
En fin; la nieve nunca deja indiferente a nadie.
Besos.
En mi viaje, despues de la parada en Milan, hemos pasado rozando los alpes nevados; una vista estremecedora.
Tu hubieras sacado la camara y fotografiado esa maravilla, yo ni lo pense hasta ahora, que veo tu excelente reportaje de el recorrido habitual entre casa y el trabajo.
Pero estoy con Teresa, si madrugo ni la nieve me hace sonreir.
Yo acabo de perder una guerra de bolas de nieve. He vuelto con las manos y los pies congelados, pero encantada de la vida. La nieve ha dado una nueva perspectiva al lunes.
Tu reportaje, chulísimo, como siempre.
Un abrazo
Gracia
Gracias por vuestros comentarios, amigos. Esto compensa que las manos se me helaran ayer, con la cámara de fotos ;-)
La verdad es que había un montón de gente con la cámara. Todos queríamos tener un recuerdo de la nieve, pero vosotros sois geniales. Me sacais los colores (y eso que apenas me quedan, me los tengo que echar de bote ;-P
Gracias Ángel, Paula, Pepi, Teresa, Jorge (si veo los Alpes nevados, me da algo. Tienen que parar el avión, seguro) y Gracia (yo también eché una batalla de bolas de nieve; ganó mi hijo, claro, porque si no me doy por vencida, me entierra en la nieve)
Un beso para todos.
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