Es verdad que el curso se acaba hoy y siento tristeza. Una no quiere ver el final de las cosas buenas. Pero esto no es un final, sino un comienzo.
El inicio de un nuevo ciclo. Un sendero con múltiples posibilidades.
Un lugar al que ir en las frías noches del invierno.
En las cálidas mañanas del verano.
En los otoños ocres, en las primaveras llenas de esperanza.
Ahora. Yo asomada a esta ventana.
Y tú me observas desde la tuya. Estamos cerca.
Si acerco mis dedos, te toco. Y tú a mí. Toco tu corazón y tú el mío.
Así ha sido el curso de haiku en Albacete. Me ha tocado el corazón.
En las fotografías, albaceteños amigos (Manolo, Ángel, Frutos, Elías) y un escritor mexicano que ha hecho un vuelo de 11 horas para estar con nosotros.
2 comentarios:
En la foto se ve que te lo pasas muy bien.
Me alegro que hayas encontrado un lugar donde ir.
Me alegro que hayas encontrado un grupo de gente que comparte tu aficion.
Gracias, Jorge.
La verdad es que ha sido una experiencia preciosa. Un lugar donde ir que también puede ser interior. Y cómo no, en este inmenso mar hay infinitas rutas.
Un beso. Toñi
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