Morfeo me había pedido que contactara con un tal Neo; me dió su dirección I.P. y me metí en su pc. Era fácil... una sencilla programación... un intro... la informática no tiene secretos para mí. No me costó mucho impresionarlo; con un burdo truco lo dejé más que intrigado y conseguí que quedara conmigo esa misma noche en una discoteca de moda.
Cuando llegué, me puse mis gafas de sol (ante todo, que nadie te reconozca, eran las instrucciones de Morfeo) y me quedé en la barra mirando al personal. Todos parecían alienados, bailando aquella música y tomando todo tipo de drogas de diseño.
Entró un grupo de chicos y entre ellos, lo ví. Era increíblemente guapo (me extrañó que apenas correspondiera a la descripción que me había dado Morfeo.) Sin embargo... había entrado en su ordenador y todo era correcto.
Me acerqué a él con cautela y le dije mi discurso:
"Sé por qué estás aquí. Sé lo que has estado haciendo. Sé por qué apenas duermes, por qué vives solo y por qué, noche tras noche te sientas ante tu ordenador. Le buscas a él. Lo sé porque una vez yo estuve buscando lo mismo y cuando él me encontró me dijo que en realidad no le buscaba a él; lo que buscaba era una respuesta. Es la pregunta, la que nos impulsa, Neo. Es la pregunta la que te ha traído aquí. Conoces la pregunta, igual que yo."
Me miró sorprendido y me dijo, con una sonrisa muy seductora:
- Vaya, tía... ¿qué has tomado? Sea lo que sea, dame un poco a mí también, anda, no seas egoísta.
Me quedé desconcertada:
- Pero ... ¿tú eres Neo?
- Nooooo. Que va. Neo es un colega mío que está siempre de viaje y que me deja su apartamento de vez en cuando para navegar con su super-mega-ADSL y para ... bueno, si quieres podemos ir y te lo explico allí.
Llamé a Morfeo y le conté lo que había. Me ordenó que abortara la misión inmediatamente. No podíamos arriesgarnos a que nos descubrieran. Pero aquel morenazo me había atrapado. Sí, me gustaba mucho. Y qué lástima que no fuera el tal Neo. Estuve pensando mientras me perseguían los feos del traje negro y tomé una decisión. Así que, al regresar a la nave ...
¿Para qué me he especializado yo en la programación de Matrix? Unos comandos por aquí, unos cuantos códigos por allá ... y ya está. Ahora tú, guapo desconocido, eres Neo. El elegido (por mí, claro)

6 comentarios:
¡Me encantan tus relatos cinematográficos! Están geniales. Son divertidos y están muy bien escritos... Espero ansiosa el próximo capítulo..
Besitos, Mercedes
"Si no hay pan buenas son tortas", ¿eh? Que no localizas a Neo?, no pasa náaaaaaaaaa, se le sustituye por su colega y punto. Es que la gente se complica tanto la vida...
Cuando toque el momento pastillas dile lo del apartamento en Benidorm(que alli hay mucha marcha) y lo de los dos perros ¿eh?, puede que a él le apetezca sacarlos a pasear con dos bolsitas recoge-mierdas. jajaja.
Besitos.
Gracias, Mercedes.
Se ve que el verano (y las buenas películas) me están inspirando mucho.
Un beso.
Hola Edurne!!
Pues qué te parece, este es más guapo que el Neo original (creo que lo iba a hacer Danny de Vito, ya me dirás, ¡no hay color!)
El momento pastilla no va a llegar: con este saldrá un bonito cuento de hadas con final trágico y (lo siento) Benidorm está totalmente descartado.
Un besoooooo.
¡Qué bueno Toñi!
Dicen que de noche todos los gato son pardos, pero seguro que alguien como Neo no pasa desapercibido ni en la más oscura de las tinieblas.
Yo también lo elegiría a él, y déjate de pastillas que luego tienen efectos secundarios...
Besitos.
Sí que es guapo, y en esta película está genial. Me encanta la escena final, cuando ella lo despierta con un beso, como en la Cenicienta...
Un beso.
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